8 de mayo de 2008

Cámara oscura en baño de casa.

Este fin de semana he jugado con la luz, y me ha divertido bastante. Conseguí unas imágenes muy chulas en las paredes del cuarto de baño con solo hacer un agujerillo en unas cartulinas que puse en la ventana.


En mi piso de toda la vida, el piso de los maestros de la calle pilarejo, nos divertía ver en el techo como se reflejaba casi toda la calle al pasar la luz de las tardes de verano, por una agujero en las ventanas del salon.

En estos pisos los cerramientos no eran de primera calidad, ni de segunda. De hecho las ventanas tenian las curiosa propiedad de permitir que el interior estuviera a la misma temperatura que el exterior, tanto en verano, como en invierno. Me acuerdo de acostarme y respirar y como se veía el baho. y me acuerdo de reirme hablando con mi hermano que dormía en la misma habitación de este maravilloso efeto termico que solo pueden disfrutar los pobres. (ironicamente hablando, claro!!)

Las ventanas de la casa en la que vivimos ahora ya no son como aquellas, pero como hay mucha luz en la calle puede conseguirse facilmente ese efecto. Tan solo con tapar la ventana para que no entre luz y luego abrir un pequeño agujero del tamaño de un garbanzo o una moneda de 5 centimos. El efecto es el mismo pero si en la calle tienes poca luz tendrás que hacer el agujero más grande. Cuanto más pequeño más definición tendrá la imagen. Es aún más sorprendente que se vean los vecinos o los coches pasar por la calle. Esto es lo que puedes conseguir.

Así es como lo hice, un agujerillo en las cartulinas.

Este es el exterior que se refleja invertido en las paredes.

3 comentarios:

Pilona dijo...

Yo también he jugado a se juego de chica con mi hermano Cholo, pero lo que nosotros hacíamos, era que uno de los dos salía a la calle y el que estaba dentro tenia que adivinar lo que estaba haciendo el otro, la calidad de la luz no era muy buena y lo que se veía era las sombras bailando o pegando saltos.
Se ve que la falta de juguetes nos acrecentaba la imaginación jejeje
Besos

Anónimo dijo...

Admirable, qué grande eres!

Mer dijo...

Síííííí, yo también recuerdo aquellos años en los que mi cuerpito me permitía dormir hasta las taytantas y entrando el sol por las agujeritos de mi ventana veía cuanto pasaba en la placetilla... Luego le decía a la tata que la había visto charlando con Mari Tere y la mujer se creía que tenía una nieta bruja (que un poco sí, pero no en ese sentido... jeje).

Lo del vaho aún se puede sentir... el invierno en carcabuey es frío, y en mi casa aún más... Pero la agustera que te entraba cuando te metías en la cama, en ese colchón de lana que te atrapaba por completo, y descubriéndote solo la naricilla y boca veías el vaho salir...

Buenos recuerdos si...