26 de noviembre de 2007

¿Que hacer cuando te quedas sin gasoil?

A estas alturas ya no sé si es por lo tonto que soy o porque el Alzheimer me está empezando a dar morcilla. Pero lo cierto es que cada dos por tres olvido algo, que más pronto que tarde me jode. Esto que os voy a contar me pasó en parte por ser muy tonto, porque el pilotillo de que estaba en la reserva hacía kilómetros que lo tenía encendido, avisándome que de parara a llenar el depósito. No le hice caso, hasta que el coche se me paró en mitad de la carretera. Esto que os cuento a continuación es lo que me pasó, como quiero que la risa vaya siempre conmigo, lo gravé para que mis amigos os riáis un rato a mi costa (otra vez). Juguemos a ¿Que hubieras hecho tu?

Te propongo que te pongas en mi pellejo y nos cuentes cual hubiera sido tu plan B.


Esto me pasó un Lunes que fui a trabajar a Málaga. Ese fin de semana nos fuimos a Carcabuey pero se me olvidó echar el cargador de mi móvil, así que se me agotó la batería antes del lunes. El domingo usé mi móvil con la poca carga que le quedaba para llamar a Pepo, quedé con él en La Almeja y me hizo entrega oficial de su Licor de Membrillo.
Mi primo Carlos me encasquetó una caja de Polvorones de Estepa que está vendiendo para sacar unas pelillas con las que pagar su viaje de estudios.

Esa mañana de Lunes, tras desayunar para irme para Málaga, no encontraba mi móvil (aunque no tendría batería) así que , María José mi esposa, me dejó su móvil pero le sacó su tarjeta porque pensaba que yo tendría que tener mi móvil en el coche.

Esa mañana terminé de trabajar en Málaga a eso de las 14:00 y decidí salir, antes de comer, hacia Cabra, para llegar pronto a Sevilla.

Antes de llegar a Málaga ya me había pitado el indicador de la reserva. Pero como la he apurado otras veces, sabía que podía hacer bastantes kilómetros, así que dejé pasar un par de gasolineras que encontraba en el lado izquierdo de la carretera hasta que encontraba una de mi agrado, pero llegó un momento, pasado Campillos que se me paró el coche y dijo ya no me muevo.

Aquí empieza lo divertido, porque no tenía móvil para llamar a la grúa. Así que lo primero que hice es ponerme el chaleco y sacar del maletero los triángulos. Una vez señalizada mi lastimera situación, empecé al grabar el vídeo para que mis niños tengan un bonito recuerdo de su padre.

Como ya sabía que estaba jodido, revisé qué cosas tenía por el coche que me pudieran aliviar.
En el maletero tenía el Licor de Membrillo y una caja de Polvorones, en la guantera unas gafas de repuesto y un condón del PSOE.también tenía un cepillo "limpia dientes" y (aunque esto no sale en el vídeo) unos cristales de repuesto de una máscara de soldar.

Es decir todo lo necesario para cualquier cosa menos para sacarme del aprieto.
Así que me tiré a la bebida, pero solo porque tenía hambre y los polvorones se me hacían una pelota, así que nada mejor que Licor de membrillo para pasar el nuo.
Eso es lo que almorcé ese día, lo mismo que cuando íbamos a visitar la el Museo del Anís de Rute.

Una vez, "bien comido", me puse a hacer autostop para ir a la gasolinera más cercana. Al momento se parón un amable caballero y me dejó a unos 3 km más delante donde estaba la gasolinera.
Allí compré una bolsa, que tienen para estos casos, y la llené con unos 6 litros de gasoil.
Hasta aquí todo muy rápido, pero la cosa se complicó cuando ya nadie quería cogerme para llevarme al coche.

Pensé que, además de por ser gordo y feo, la bolsa parecía un bolsa de orina de esas de las camas de hospital. Pensaba que los hombres no me cogían no fuera a ser que se me derramara los meaos dentro del coche y las mujeres supongo yo que porque pensarían que era un psicópata violador que las pondría mirando para Campillos y luego las quemaría con el gasoil.

Cuando llevaba 20 minutos esperando junto a la gasolinera que alguien me cogiera, me puse a andarme los casi 3 km de vuelta.

Al llegar le vacié la bolsa fácilmente en el depósito, porque tienen una boca que se mete unos cuantos centímetros. Me senté, metí la llave e intenté arrancar, pero nada de nada. Lo intenté unas cuantas veces.

Busqué el libro de mantenimiento, pero ya no sé donde está. Busqué en el capó alguna pegatina que pusiera "tonto: pulsa aquí ahora para que arranque", pero nada, ni papa. De mecánica sé lo mismo que de capar ranas.

Como tenía el maletín del portátil con la tarjeta de conexión a Internet de Vodafone, me conecté y busqué a ver si estaban conectados mi hermano Juan, Pepo y Alex, pero ese día ninguno estaba en esos momentos. Aunque les dejé un mensaje de socorro

Más tarde caí en la cuenta de que con la tarjeta SIM de datos, metida en el teléfono móvil podría quizás hacer una llamada a mi compañía del seguro de asistencia. Pero no funcionó.

Aunque afortunadamente se me ocurrió llamar al 112, y estos sí que me pudieron ayudar. Ellos me atendieron estupendamente y dieron aviso a la grúa, que no tardó mucho en llegar.

Cuando llegó la grúa nos llevamos el coche hasta su taller (concesionario de la Seat de Campillos) porque me había liquidado la batería de estar probando tantas veces. Allí terminó la historia, que fui grabando para hacer algo de risa y que puedes ver en este vídeo

Vídeo de la aventura.


Una experiencia Siempre Positiva

Mientras esperaba sentado junto al coche, pude observar como tenía bastante flojas las ruedas. Las inflé más tarde (las 4) antes de montar a Luna y Pepa para irnos a Sevilla.

Quizás eso nos haya librado de tener un accidente

Mapa de la aventura.


Ver mapa más grande
Juguemos a ¿Que hubieras hecho tu?

Os propongo un juego, ya habéis visto como salí del lío llamando a la grúa con la tarjeta de datos metida en el móvil, pero buscando algo de risa y eficacia, ¿que hubieras hecho tú con las cosas que te propongo, para conseguir arrancar el coche de nuevo?

Puedes contar con lo siguiente:
Caja de Polvorones
Bolsa de Gasoil
Licor de Membrillo
Gafas
Chaleco
Triángulos
Ordenador portátil con conexión a internet
Teléfono móvil sin tarjeta SIM


Empiezo yo: Mi plan B sería hacer lo posible porque alguien me acercara hasta un taller, así que haría lo siguiente: Como ya había vaciado la bolsa dentro del depósito, la llenaría con el licor de membrillo, y me la colgaría del cinturón a modo bolsa de orina (como el licor es rojizo daría más pena, me comería todos los polvorones y me pondría en el arcén a vomitarlos todos, echando por la boca un caño como la manguera de un bombero, Así si el coche no para se lo pongo bonito y al menos pararía para darme una ostia.

¿Cual sería tu plan B?

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