3 de febrero de 2008

EL PREGÓN DE MARTINEZ ARES

Bueno, este es un articulo muy extenso sobre el "diferente pregón" que ha realizado este Sábado en la plaza de San Antonio de Cádiz el autor Antonio Martinez Ares, autor de comparsas antológicas pese a su juventud, y que actualmente trabaja de autor de otros grandes "artistas nacionales". Me ha parecido genial lo poco que he podido leer y escuchar de este pregón, y no esperaba menos de este el pregonero del Carnaval 2008, que dio pasa e inicio al carnaval de la calle, al de la gente de a pie.
Os dejo aqui un articulo del diario BAHIA DE CADIZ.

“Ojalá otros piratas te quieran la mitad de lo que te he querido yo”

El Carnaval de Cádiz 2008 dejó definitivamente las estrecheces del Concurso y sale a la calle, inundada desde la noche del viernes por miles de visitantes. O lo que es lo mismo, convertida en un macrobotellón consentido. Oficialmente, esta fiesta por antonomasia de la capital gaditana, y de interés turístico internacional, tuvo el sábado 2 de febrero un pregonero de excepción, alguien a quien tanto le debe el Carnaval: Antonio Martínez Ares. Un pregón teatralizado y musicalizado, que en general gustó, y mucho, y que supone –según asegura una y otra vez el músico y cantautor- su adiós definitivo de todo lo que suene a febrero, después de que hace años dejara de sacar su siempre esperada comparsa. Tras el pregón, que arrancó con cuarenta minutos de retraso, se coronó como Diosa del Carnaval a Ana Isabel Caño.

Martínez Ares –que sucede en este cometido a Pasión Vega- envolvió su acto en un contexto aventurero y novelesco de piratas y corsarios, donde el Niño de Santa María volvía momentáneamente a la Tacita tras cinco años de ausencia en la fiesta con la intención de llevarse lo que considera suyo, los duros antiguos. En el escenario de la Plaza de San Antonio, rebosante de público, le acompañaron integrantes de una comparsa de Barbate y la orquesta Caballati, además de amigos como Ramoni o Miguel Nández. Eso sí, el acto –anunciado durante los últimos días una y otra vez por la megafonía del Teatro Falla-, precedido por el cortejo y un recorrido desde por la tarde por distintos puntos del centro, comenzó con 40 minutos de retraso, y con ex pregoneros –Antonio Martín, Ismael Beiro, Paz Padilla y José Guerrero ‘Yuyu’- avisando a través de las pantallas gigantes que los duros antiguos se quedan en Cádiz.

A continuación, Martínez Ares, como no, de pirata, arrancaba esta mini obra de teatro, con su guitarra y sentando en una esquina del escenario, donde por cierto, entre fotógrafos y cámaras de televisión, poco se le pudo ver. -Y hablando de cámaras, la grúa de Onda Cádiz, presente en casi todas sus retransmisiones, será un deleite audiovisual para los que están en sus casas, pero es un estorbo para los que siguen el acto que sea, en vivo-.

El pregón estuvo dividido en varios actos, donde no faltó la música, y compases de pasadas agrupaciones, ya míticas, del ex autor carnavalesco, en la mente de todos los presentes en San Antonio. Eso sí, no se entonó nada de su comparsa ‘Los piratas’. Algo que muchos esperaban. Y que parecía lógico.

Antonio Martínez Ares reclutó a sus nuevos piratas comparsistas, con un tal ‘Cederón’ de director, y dejó claro los diez mandamientos para ser un pirata de Cádiz: estar en el paro; no levantarse antes de las doce; vivir de los padres hasta los cuarenta; ser un artista del escaqueo; ir al Carranza todos los domingos y cantar delante de los niños eso de cab…; no ser de izquierdas ni de derecha, más bien del centro y pa´dentro; alcanzar la gloria cuando se bebe unos 500; hablar un castellano perfecto, pisha, cohone…; el verdadero pirata de la Tacita nace donde le da la gana; y cuando lo capturen tiene que gritar lo de “esto es Cái, y aquí hay que mamar…”.

En otras partes de pregón teatralizado, se tira por la borda todo lo que no gusta del Falla; dos piratas enamorados se cantan la hermosa rumba del “Por cada mirada que te he cedío… he sentío el fuego quemarme dentro…”; hay otro canto a los balcones –de ‘La niña de mis ojos’-; y se lee el testamento de un pirata muerto, rematado por un “ojalá otros piratas te quieran la mitad de lo que te he querido yo…”. Pero Martínez Ares, antes de entonar su adiós definitivo, le escribe su última copla de carnaval a Cádiz, que es verdaderamente quien canta –una letra que suena a himno a lo operación triunfo-.

Y tras la despedida, como en el teatro, estos piratas reparten el botín, y lanzan al público los duros…, entre el aplauso del respetable, al que se le invitó a venir disfrazado de piratas, y que al final se arrancaba, más o menos, con el tanguillo de los duros antiguos.

ESPECIAL DEL DIARIO DE MARTINEZ ARES
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